LONDRES (AP) — La reina Isabel II está bajo supervisión médica porque los doctores están “preocupados por la salud de Su Majestad”, informó el jueves el Palacio de Buckingham mientras familiares de la monarca viajaron a Escocia para estar con ella.

Esto sucede un día después de que la reina de 96 años canceló una reunión de su Consejo Privado y le recomendaron descansar. El martes, presidió la entrega ceremonial del poder a la nueva primera ministra Liz Truss en su residencia de verano en el Castillo de Balmoral, en Escocia.

El palacio dice que la reina está “cómoda” y permanece en Balmoral. Su hijo, el príncipe Carlos, y su nieto, el príncipe Guillermo, viajaron para estar con ella, dijeron las autoridades.

Truss dijo que “todo el país está profundamente preocupado por las noticias del Palacio de Buckingham”.

“Mis pensamientos, y los pensamientos de las personas en todo el Reino Unido, están con Su Majestad la Reina y su familia en este momento”, dijo la primera ministra en Twitter.

Unas 100 personas acudieron a las puertas del Palacio de Buckingham, algunas aferradas a sus paraguas en medio de una lluvia pertinaz. Algunas se congregaron en las gradas a la entrada, mientras permanecían de pie junto a la cerca.

El presidente estadounidense Joe Biden le expresó a Truss que “los pensamientos de él y de la primera dama están hoy totalmente dirigidos a la reina y a su familia”, indicó el vocero del Consejo de Seguridad Nacional John Kirby.

Isabel II cumplió siete décadas en el trono este año. Ha cedido cada vez más deberes a su heredero, el príncipe Carlos, y a otros miembros de la familia real en los últimos meses.

El palacio no dio más detalles sobre la salud de la monarca, pero surgieron indicios preocupantes, como por ejemplo que la primera ministra Truss fue interrumpida en el Parlamento para ser informada de la situación.

El príncipe Carlos, su esposa Camila y su hermana la princesa Ana, están con la reina en el Castillo Balmoral. El príncipe Guillermo también está rumbo a Balmoral, al igual que su hermano el príncipe Enrique, su esposa Meghan, y el príncipe Andrés.

La reunión de la Casa Windsor ocurre apenas tres meses después de que los británicos celebraran los 70 años de la reina en el trono.

Mientras multitudes vitoreaban, ondeaban banderas y llenaban las calles alrededor del Palacio de Buckingham durante cuatro días de festividades, la reina hizo solo dos breves apariciones en el balcón del palacio para saludar a sus súbditos.

La monarca ha cedido cada vez más deberes a Carlos y otros miembros de la familia real en los últimos meses mientras se recuperaba de un brote de COVID-19, comenzó a usar un bastón y le cuesta trabajo moverse.

Líderes políticos de todo el espectro también expresaron su preocupación; el arzobispo de Canterbury, Justin Welby, dijo que las “oraciones de la nación” estaban con Isabel II.

Desde que asumió el trono tras la muerte de su padre el 6 de febrero de 1952, Isabel II ha sido un símbolo de estabilidad mientras Gran Bretaña negociaba el fin del imperio, el amanecer de la era de la información y la migración masiva que transformó al país en una sociedad multicultural.

A lo largo de su mandato, la reina también ha creado un vínculo con el pueblo de Gran Bretaña a través de una serie aparentemente interminable de apariciones públicas inaugurando bibliotecas, hospitales y otorgando honores a ciudadanos merecedores.

“No tengo conocimiento preciso de su estado de salud, pero tengo la sensación de que, de alguna forma, podríamos estar preparados para algo”, dijo Deborah Langton, de 67 años, una traductora semiretirada, afuera del Palacio de Buckingham. “Si este es el final, creo que será muy triste para mucha gente”.