Europa «no logró formular una postura más o menos solidaria» en relación con los pagos por la energía rusa, estiman los expertos.

Rusia suspendió esta semana los suministros de gas a Bulgaria y a Polonia, después de que ambos países se negaran a pagarlo en rublos. Mientras, la empresa energética alemana Uniper anunció que no descarta modificar el proceso de pagos, al tiempo que informaciones no confirmadas sugieren que el operador austriaco OMV y la empresa italiana Eni también evalúan la posibilidad de recurrir al rublo para pagar los suministros rusos, según Financial Times.

A este respecto, expertos señalan que estas últimas informaciones solo confirman la ausencia de unidad entre los países europeos en cuanto al pago de los suministros del gas natural ruso.

Alexéi Grivach, subdirector ejecutivo de la Fundación de la Seguridad Energética Nacional de Rusia para los asuntos de gas, explica a BMF.ru que Europa «no logró formular una postura más o menos solidaria» en relación con los pagos.

Según explica, hoy en día en Europa se han manifestado dos posturas diferenciadas: los países que, como Polonia y Bulgaria, se negaron a pagar por el gas y dejaron de recibirlo y los países que abrieron dos cuentas en el banco ruso Gazprombank, pagaron en euros y solicitaron una conversión a rublos.

Diferencias en los niveles de preparación
Una de las cuestiones más apremiantes que divide a los países europeos es la cantidad de gas que tienen almacenado en sus reservas. En marzo, la Comisión Europea introdujo nuevas reglas de reservas mínimas que obligan a los países de la UE a llenar sus reservas hasta al menos el 80 % para el próximo noviembre —cifra que aumentará al 90 % en los próximos años— con objetivos intermedios para agosto, septiembre y octubre. Sin embargo, los niveles restantes en las reservas siguen siendo dispares entre los países del bloque.

Los niveles de gas almacenado por Polonia en sus reservas llegan al 76 %, según los datos de Gas Infrastructure Europe para este mes de abril. En opinión de Alexéi Kokin, experto de mercados de petróleo y gas natural del banco Uralsib, que habló con la agencia Prime, el caso de Polonia, que ya en 2019 había manifestado su intención de no prorrogar el contrato con Gazprom, es resultado de una estrategia a largo plazo. En particular, el país espera reemplazar los suministros rusos con el gas que recibirá del gasoducto Baltic Pipe cuya construcción podrá completarse a finales de este año.

Por su parte, Bulgaria se encuentra en una situación más complicada, con sus reservas a solo el 17 % del nivel máximo. No obstante, según Konstantín Símonov, director ejecutivo de la Fundación de la Seguridad Energética Nacional de Rusia, es posible que el país intente usar el gas que pasa a través de su territorio por el gasoducto Balkan Stream a Serbia y a Hungría.

Mientras, Alemania y Austria, unos de los países que más dependen del gas ruso, lograron acumular tan solo el 33 % y el 17 % en sus reservas, respectivamente, hecho que podría generar dificultades a la hora de rechazar los suministros rusos. Italia, por su parte, también tiene cerca del 35 % de sus reservas de gas llenas.

«Decisión política»
Según Símonov, la división de Europa sobre esta cuestión también se debe a razones políticas. El experto señala que el esquema presentado por Rusia es «muy cómodo para los compradores» que, técnicamente, pagan en euros por el gas, mientras que Gazprombank se encarga de la conversión a rublos. «Técnicamente, si la empresa desea decir que paga en euros, puede declararlo en Europa. Así que se trata únicamente de una cuestión de elección política, y por eso ahora está claro quién toma una decisión económica y quién, una decisión política», explica.

«En general, está claro que habrá negativas orgullosas donde las posturas antirrusas son más fuertes», opina. En este contexto, Símonov predice que los principales países de Europa occidental aceptarán el esquema, mientras que gran parte de Europa del Este rechazarán el rublo como moneda de pago.

Al mismo tiempo, María Belova, de la agencia consultora Vygon Consulting, sostiene en declaraciones a Kommersant que Occidente parece haberse dividido entre los países de «la Vieja Europa» y «la Nueva Europa». Esta última, según Belova, podrá rechazar los suministros del gas ruso con más facilidad. Al mismo tiempo, la experta considera que estos «nuevos países de la UE» esperan una recompensa por las eventuales pérdidas económicas o podrán exigir que otros Estados cubran sus necesidades energéticas. (RT Noticias)