Conmemoramos 205 años del decreto de la Provincia de Guayana

Con su ideario y pensamiento emancipador el Comandante Eterno Hugo Chávez Frías, solicitó en el año 2005, ante la Asamblea Nacional la modificación a la Ley de Símbolos Patrios, a fin de incluir una octava estrella en el Pabellón Nacional, dando cumplimiento a la orden del Libertador Simón Bolívar, del 20 de noviembre de 1817, que reconocía con esta estrella el papel de la Provincia de Guayana en el proceso de liberación de Venezuela y del continente.

«La octava estrella es la estrella de Bolívar, la estrella del Libertador», exclamó en ese momento Chávez, quien pocos meses después, el 12 de marzo de 2006, tuvo la oportunidad de izar por primera vez la nueva bandera patria, en un acto que se realizó en Caracas.

Esta acción del máximo líder de la Revolución Bolivariana representó un acto de justicia con una región que durante casi dos siglos se había sentido menospreciada desde el punto de vista histórico, a pesar de que su papel en el abastecimiento de alimentos y pertrechos al Ejército Libertador, fue vital para sostener las campañas de liberación de Venezuela, Colombia y Ecuador.

La liberación de esta región, consolidada tras la victoria de las fuerzas del General en Jefe, Manuel Carlos Piar, en la batalla de San Félix, del 11 de abril de 1817, le dio al bando patriota un respaldo logístico inagotable, «protegida tras un muro más poderoso que el bronce, el río Orinoco», expresó el Libertador en una carta enviada al propio Piar.

A esto se une el hecho de que Guayana, fue la sede del primer gobierno independentista y aquí el Libertador Simón Bolívar, dio su discurso ante el Congreso de Angostura (hoy Ciudad Bolívar), en el que sentó las bases políticas de la Gran Colombia.

Otro objetivo importante del decreto de Bolívar, era la unidad de las provincias de Venezuela, tras la larga guerra independentista en la que cada una había aportado la sangre de miles de hombres, mujeres y niños a cambio de la libertad del yugo español.

Sin embargo, este último decreto de Simón Bolívar, sólo tuvo efecto por 4 años, pues quedó derogado por la Ley del 4 de octubre de 1821, dictada por el Congreso de Cúcuta, en momentos en que Venezuela pasó a ser parte de la Gran Colombia, junto a la Nueva Granada, Ecuador y Perú.