La Vinotinto ha llegado esta tarde a Ciudad Guayana, estado Bolívar. Lo hace con la imperiosa necesidad de cerrar la Eliminatoria a Qatar 2022, sin mostrar la imagen de la cabeza gacha con las manos tapando la frustración y la vergüenza de llegar a la última jornada con 13 derrotas, un empate y tres victorias.

Alcanzar una última victoria en casa es una idea que puede convencer anímicamente para cambiar una realidad. José Pékerman está convencido de que el grupo de jugadores que maneja puede lograr el objetivo propuesto, si estos elevan algunas prestaciones que le permitan dar ese pequeño salto hacia la excelencia.

No hay que renegarse a esa imagen de la cabeza gacha contra Colombia en el último partido. Solo hay que concentrarse en hallar el camino hacia las ocasiones de gol. Generar fútbol sea como sea.

«El viernes contra Argentina tuvimos 70 min donde pudimos competir aceptando el dominio de Argentina, pero el equipo compitió. Hubo pocas ocasiones de gol. Tuvimos bajas que se sintieron», explicó José Pékerman tras el partido en la Bombonera.

La forma de competir contra Argentina no será misma contra una Colombia que se juega la vida en Cachamay y donde el propio Carlos «El Pibe» Valderrama vaticina un partido complicadísimo contra Venezuela.

«No vayamos a definir la clasificación en Venezuela. Allá es complicado y hemos vivido eso en carne propia», decía Valderrama en enero y aquello que no quería se ha cumplido: define su clasificación contra Venezuela.

Mientras, nuestra selección comienza la preparación para este último partido de la Eliminatoria. Un partido donde, según algunos, ya no se juega nada. Al contrario, sí se juega mucho: se juega el honor.

Razón suficiente para salir a competir y ganar el último partido junto a su afición. Una afición que ha aguantado desde el inicio de la Eliminatoria aquella losa cargada desde Barranquilla: el 3-0 contra Colombia. Es momento de la revancha futbolística.

Un partido no para competir 70 min, sino para competir 95 min. Dejarse la vida por la victoria.

Venezuela tiene una chance más para no dejar como última imagen las manos en la cara, sino para cerrar con las manos apuntando hacia el cielo.