El comercio formal en Caroní alzó su voz, en protesta al cobro indiscriminado de las multas impuestas por la Alcaldía producto de las auditorías y fiscalizaciones realizadas, situación que ha incidido en el cierre de muchos establecimientos.

La presidenta de la Cámara de Comercio e Industrias del Municipio Caroní (Camcaroní), Catherine Wilson resaltó que el gremio comerciante se siente acorralado, situación que obligó a buena parte de propietarios de negocios ha bajar las santamarías de manera indefinida.

En este sentido, explicó que Caroní ha sido uno de los municipios con los aforos tributarios más altos en relación al resto del país, resultando imposible asumir las multas que a su juicio son “prácticamente impagable”.

“Muchas empresas han decidido cerrar sus puertas por no tener liquidez para cumplir con todos sus compromisos como contribuyentes, también tenemos altas facturas de servicios públicos”, esbozó Wilson.

La presidenta del Camcaroní resaltó que las auditorías y fiscalizaciones realizadas por los funcionarios de la Alcaldía, representan un “dolor de cabeza” para los comerciantes, “éstos se presentan con un acta de requerimientos que tiene más de 15 artículos, además de exigir una serie de documentos reglamentarios, libros contables, inventarios, estados de cuenta sellados y firmados por el banco”.

Ante el malestar generado en los comerciantes formales, el gremio exhortó a las autoridades municipales a otorgar el tiempo suficiente para que los afectados puedan recaudar la documentación requerida en las auditorías.

Catherine Wilson resaltó la importancia que los comerciantes cumplan con el pago de los impuestos, dinero que esperan se vea reflejado en hechos.

Comentó que para muchos comerciantes, resulta más productivo tener un negocio a través de las plataformas digitales como Instagram, “pasarían de lo formal a lo informal, pero no tendrían costos asociados, ni todas las complicaciones de los procesos administrativos de un comercio formal”.